
Si uno contempla cualquier planisferio nos encuentra como pidiendo permiso
aferrados con uñas y dientes colgados de la última línea punteada con sus trópicos a contramano con sus desencuentros certeros; pero al ver un globo terráqueo
compruebo que habitamos en el mismísimo culo del mundo (pelin a la izquierda) este hemisferio sumergido hasta el cuello con sus suicidas arrepentidos sus bonitas mañanas de marzo sus crímenes pasionales, sus criminales sin arrepentimiento sus pecados y su lista de olvidos aquí mismito en el esfínter aterrador de este cruel hemisferio aterrado con su otoño en la música de la tarde su tintinear de madrugadas desfiguradas sus miserias y sus glorias de cordones desatados, de condones hinchados,de abrazos maniatados, su sangre con precio vencido, con sus benditas traiciones y el traidor con cara de yo no fui, aquí en el carnaval de las heridas con su rouge de labios agrietados y aquel rimel embalsamado para seguir sosteniendo la mirada para no ver el otro lado, aquí en el upite, en el pompis, en el mismísimo tujes del globalizado inframundo, en la rajadura de los sentidos, en el fin de todos los fines, aquí mismo sigue la noche con cada uno de sus luceros; aún perdura sin ton ni son la prodigiosa noche de los milagros desatada y dando dentelladas, aún perdura dando rienda suelta a su latir enorme insomne, a su abrazo desplegado, aquí en el culo del mundo oliendo a jazmines en flor.
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Mis amores