
La luz se dibuja lentamente con mis párpados
Y la habitación inerte y cansada me da la bienvenida en silencio
Hay agua firme que cuelga de un tabique filoso
Hay cenizas cansadas que olvidan el resto de mirones
Me atravieso la cabeza desde mi ronca garganta
Con el puño entreabierto, removiendo los pensamientos
En busca de tu recuerdo, que hace tiempo perdí
Y me convierto en sonido de arritmia y camino entre mis oídos
Buscando en pentagramas donde nunca te dibuje
hay cuadros obsoletos con forma de manecillas
Que me muestran los siglos que he de estar aquí
hay una nube en la esquina que moja el rincón con rabia
Hay una cama sin tender, donde juego a ser mujer dormida
hay ocho vigas ruidosas en el techo que desgarran el silencio, con segundos
hay un piano negro que llora sin consuelo por que nadie lo toca
hay un grifo enroscado que tira gotas de libertad por las noches
También hay sueños, y melancolía que tejen telarañas por doquier
hay tiempo, tan olvidado que existe solo en pausa
y claro estoy yo, que aburrida he de escribir hasta el ultimo tallo
de este jueves lenta y somnolienta.
Precioso lamento. Te contestaré mejor en otro sitio.
ResponderEliminarMira el lado bueno: tu tedio genera cosas hermosas.
No seas como ese piano. Busca el pianista que sea capaz de sacarte la mejor de las melodías.
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