
Sólo un portazo y la escarcha se aferró a mis pechos, los icerberg a mis trenzas y los carámbanos a mi sexo...y así las mañanas pasaron a llamarse resacas y las noches olvido líquido.
En los suburvios del monedero una bolsita blanca de infierno blanco y la redención de color plata y mechero....giros espirales y después sueño.
Debajo de un puente a salvo de tus besos de hielo.
Me emborracho de tu esencia cada vez que te leo y siempre deseo ahogar un suspiro de pasión en el interior de tu garganta, y partir con mi alma un suspiro encerrado en tu corazón.
ResponderEliminarGracias querido Yopis por tenerme en tus deseos más oscuros, en mi pasión siempre hay un gemido de placer para ti.
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